MINIFICCIÓN
Vas por tu auto al taller, no esta listo, decides llevártelo aunque te advierten que necesitas cambiar la rótula. Estas apurado y no piensas pagar lo que te piden por arreglarlo. Decides llevártelo. Va contigo de copiloto un compañero y subordinado de tu despacho pero basicamente un amigo que siempre te saca de apuros. Tomas el periférico. Velocidad, una curva, tu mini cooper volcado. Tu acompañante inmóvil en el asfalto. Sales como puedes. Tienes contusiones en todo el cuerpo pero no has perdido el conocimiento. Llamas a una ambulancia. G no se mueve. Al llegar los paramédicos le declaran muerto. Eres tomado para rendir declaración: Tu dices que él iba manejando y pagas a algunos periódicos para que no publiquen ni tu nombre ni tu edad. El buen nombre familiar y profesional que has logrado no debe verse inmiscuido en el asunto. Solo en una de varias publicaciones tu nombre es filtrado, sin embargo, nada te acusa ni refieren algo que intuya que tu fueras conduciendo. Estas a salvo: Un fatídico accidente del que solo fuiste una víctima más. La primera noche no has podido dormir. Tratas de mantener la conciencia tranquila:
no fue a propósito, eres listo y exitoso te repites una y otra vez. Pero si
él era el conductor no tú. Tú eras el copiloto. La mentira deja de ser mentira una vez que te convences de que es cierta.
3 opina(n):
excelent...
Yo considero que no sé mentir. No me sale.
Pero he mentido.
Y cuando he mentido con alevosía antes de decir la mentira me convenzo de que lo que voy a decir es cierto.
Y me sale naturalito.
Y bueno, tu relato me hace pensar en cómo a veces buscamos maneras de evadir responsabilidades o culpas, aún cuando hayamos sido protagonistas de algo circunstancial.
Entonces si sabes, ¿no? y el que digas que no es una mentira, jejejeje....
Creo que es muy humano así que aunque no lo considere algo bueno, si creo que es inherente a nuestra condición humana. Uno más de nuestros muchos defectos.
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