14.9.10

PORQUE HACE 200 AÑOS ALGUIEN DIJO MORIR ES NADA

Sin afán de arruinarle su amargura a nadie, y reconociendo que no hay nada que festejar de la cruda actualidad del país, debo recordarles que este 15 de Septiembre se conmemora algo que ocurrió hace doscientos años, no hoy.

Al leer la historia de hombres y mujeres como Josefa Ortiz de Domínguez o José María Morelos y Pavón, entiendo porque hoy más que nunca, en este período de incertidumbre y tibieza, debemos celebrar a aquellos que dieron su vida por una igualdad social que aún doscientos años después no tenemos. 

En este 2010, con un mal gobierno,  con un vecino que decidió pelear su guerra contra el narco en nuestro país, con políticas anti-inmigrantes racistas e inhumanas y finalmente, con una sociedad tristemente indiferente ante todo ésto (sí, nos quejamos, escribimos algunas cosas pero al final no somos capaces de hacer nada), es imperante recordar que hace doscientos años, hubo una facción del pueblo mexicano que decidió decir ya basta y con acciones y sacrificios logró librarse del yugo de otro mal gobierno. Y cien años después tuvo que volver a hacerlo.

Y puesto que las palabras de Morelos parecen igual de trascendentes hoy que entonces, aquí se las dejo:

Quiero que hagamos la declaración de que no hay otra nobleza que la de la virtud, el saber; el patriotismo y la caridad; que todos somos iguales pues del mismo origen procedemos; que no hay abolengo ni privilegios; que no es razonable, ni humano, ni debido, que haya esclavos, pues el color de la cara no cambia el del corazón ni el del pensamiento; que se eduque a los hijos del labrador y del barretero como a los del más rico hacendado y dueño de minas; que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que le escuche, le ampare y le defienda contra el fuerte y el arbitrario; que se declare que lo nuestro ya es nuestro y para provecho de nuestros hijos; que tengamos fe, una causa y una bandera bajo la cual todos juremos morir antes que ver nuestra tierra oprimida como lo está la hora, y que cuando ya sea libre, estemos siempre listos a defender con nuestra sangre toda esa libertad preciosa.


...Morir es nada cuando por la patria se muere.



Sería absurdo que nuestra condición actual impidiera conmemorar algo tan trascendente en nuestra historia que hoy que recobra tanto significado. Así que México, felicidades por el bicentenario de la Independencia y el centenario de nuestra Revolución. Y que cada que tu pueblo tenga que levantarse contra su gobierno, lo haga. Así tenga que ocurrir cada cien años.  

4 opina(n):

Pequeña Saltamontes dijo...

Tienes muchísima razón Ale.

En todo.

Y de verdad, como dije antes, creo que nos hace falta otra Revolución.

Mi memoria me traiciona, pero creo recordar que cuando estaba en la primaria nuestro profesor (qepd) nos contó que secuestraron al padre de Vicente Guerrero y lo amenazaron con matarlo si no se rendía.

Y que Vicente Guerrero respondió que amaba mucho a su padre, pero que la Patria era primero.

Mucho pienso que para abrazar una causa se necesita renunciar a todo y apostar incluso la vida.

Desgraciadamente hay muy pocas personas dispuestas a hacerlo.

Nos hemos desvalorizado y vuelto apáticos.

Ya estoy de amarguetas :P

Como sea, tu entrada me devolvió las ganas de celebrar.

A ver qué pasa :)

mulder x... dijo...

tienes toda la razón en decir que lo q celebramos es lo q ocurrió hace 200 años y no hoy...el país actualmente esta del asco...pero el conmemorar a personajes como Morelos que dieron su vida por un México mejor estaremos honrando sus actos...es admirable q haya habido hombres como él donde el dar la vida x la patria era un honor y sacrificio...

Y sí...nuestro hoy no es digno de celebrar,pero si nuestra historia,donde hombres comunes como Hidalgo,Mina y Morelos realizaron hechos extraordinarios...

Darina Silverstone dijo...

Ale:

Gracias por tu entrada, que nos hace pensar en los hechos históricos y darle un poco más de perspectiva a las cosas.

D.

Alejandra M. Fimbres dijo...

Que bueno que les interesó el post. Gracias por sus palabras chicos!

¡Y felices festejos!