La crisis de los treinta también existe. Es menos conocida que las de los cuarenta porque involucra menos infidelidades y ropa juvenil que ésta.
Se puede sopesar bien el hecho del peso de la edad en sí misma. Lo que hace 20 años era casi un tabú -una mujer de treinta soltera o peor aún, casada sin hijos como yo-, hoy poco a poco deja de ser tan trascendental.
En cambio, las presiones sociales y las preguntas existenciales derivadas de las mismas que antes se daban en los veinte se han ido desplazando hasta los 40 años: Por ejemplo,
¿porqué no tengo una casa propia todavía? ¿cuando debo tener hijos? ¿debo tener hijos? ¿porqué no tengo el trabajo de mis sueños? ¿porqué no gano lo que esperaba?
Y así sucesivamente. Algunos apenas se han ido de la casa de sus padres (el promedio actual, según los expertos, va de los 26 a los 30) y los que no, se estarán preguntando como hacerlo.
Así es, la crisis de los 30 no se trata de buscar una aventura porque tu matrimonio va mal o de tratar de vestirte como un jovencito aunque te quede mal; la crisis de los 30 se trata de encontrar nuestro lugar en el mundo.
Desafortunadamente los estándares que impone tanto la sociedad como principalmente los medios son demasiado altos: La mejor ropa, el mejor auto, la mejor casa, los mejores muebles, el viaje del año. Y aunque no nos consideremos superficiales las comparaciones son tan avasallantes que terminamos por preguntarnos qué hemos hecho mal o si no nos hemos esforzado lo suficiente.
A pesar de que hemos hecho una maestría, tres cursos, un diplomado, hablamos cuatro idiomas, hemos ido dos horas diarias gym y trabajado incontables horas extras, en esta era tener 30 y tener un trabajo y una carrera no es suficiente. La mercadotecnia ha superado las expectativas de nuestros padres.
La problemática actual de tal existencialismo exponencial gracias a los múltiples medios de comunicación, es que tales cuestionamientos traen consecuencias no muy distintas a la del adolescente incomprendido: Depresión, adicciones, desórdenes alimenticios, el síndrome de Peter Pan, entre otros.
¿Qué podemos hacer al respecto? Todavía no llego ahí. Después de todo cumplí 30 hace unos meses. Hasta hoy, que solo he pasado un día de crisis, he decidido tomármelo con calma. Y he tratado de voltear esas comparaciones imposibles y preguntarme donde estan mis amigos y que han hecho de sus vidas: Todos estamos más o menos en el mismo lado de la balanza. Todos seguimos buscando
algo más que todavía no llega. Unos más, unos menos, los que no vivimos todavía con nuestros padres seguimos pagando un alquiler y preguntándonos cuando podremos ahorrar para dar el anticipo de un piso. Los menos, un poco más afortunados, estan pagando o han comprado un terreno para construír a futuro. Los hijos, en algunos casos llegan y en muchos otros estan
on hold. Soy la única que ha formado una pequeña empresa que sabrá Dios a donde irá, pero existe.
Tenemos que aceptar que la economía de nuestro país no es ni de lejos la mejor y que ésta paga factura, especialmente, en la edad productiva en que nos encontramos nosotros.
Nuestros pobres padres, apenas se estan haciendo a la idea de que la época que estan viviendo sus hijos no es la época de bonanza que vivieron sus propios padres en los años cuarentas y cincuentas. Nos pagaron una carrera (hoy en día es lo mínimo que un estudiante debe hacer) y nos alimentaron por veintitantos años deseando que para nuestros 30 ya tuvieramos el hogar feliz, los dos hijitos, el perro, los dos autos y en el caso de las chicas, despidieramos al esposo desde nuestro portal mientras preparabamos una deliciosa cena. Y para quienes tuvimos padres más modernos y vieron menos telenovelas, quizá lo mismo, pero con el ligero twist de una pareja exitosa, dos salarios impresionantes, viajes alrededor del mundo y una vida de felicidad interminable que nos permitiera ayudarles económicamente y retribuirles un poco de lo que nos han dado.
Ahora que lo veo así,
¡la crisis de los 50 que tendrán mis pobres padres con todo ésto!
Aquí algunos artículos de referencia:
Crisis de los 30 años: algunos tips
La vida a partir de los 30