26.9.10

ECOS DEL FESTEJO DEL BICENTENARIO


El Ángel de la Independencia brillaba la noche en que México celebraba su Bicentenario. Y que mejor lugar para festejar que ese.

El concierto inició con un excelente concierto dirigido por Alondra de La Parra y acompañado de la Orquesta Filarmónica de las Amércias. 

Posteriormente se unieron al repertorio de canciones mexicanas Natalia Lafourcade (quien interpretó Farolito de Agustín Lara)...



Ely Guerra...


 y Lo Blondo (vocalista de Hello Seahorse!), quien tiene una voz excelente, interpretando temas como La Llorona.

En la segunda parte del programa apareció Aleks Syntek cantando exitos como Sexo, Pudor y Lágrimas,  Loca y Mis impulsos sobre ti.



Después lo acompañó Pambo... 

y más tarde  Jot Dog con canciones de Danzón y de Arrabal...

para finalizar con Sandoval... 

 

 La tercer sorpresa de la noche fue la Pau quien cantó sus exitos más recientes

Concluyendo con MÉXICO  (la de timbiriche), acompañada de Erik Rubín y Syntek

 

Cerca de las once de la noche vino la transmisión de El Grito en vivo y una fiesta de fuegos artificiales decoraron al Ángel.


La celebración continuó con un super conciertazo de Los tigres del Norte, los más esperados de la noche


Disfruté mucho el festejo. Fue una noche memorable y feliz...

y recuerden: "si la perra esta amarrada, ¡aunque ladre todo el día!"

23.9.10

Crónica de una depresión o una depresión crónica

Como me dijo hace poco Mulder: Este no ha sido mi día, ni mi semana, ni mi mes ni mi año. Aunque hemos pasado buenos momentos, tanto en lo profesional como en lo familiar, no parecen compensar el hecho de que la crisis internacional parece justo haber tronado en mi casa.

Cada vez gasto menos y me alcanza menos. Me percato que hace 2 años, cuando compramos un par de sillones y un comedor "mientras tanto", estábamos mejor que ahora. De cualquier forma no me puedo quejar de mi vida hasta ahora ni del lugar donde vivo.

Lo anterior me hace pensar que si no fuera por ciertas circunstancias de mi vida, prácticamente podría no tener nada. Lo sé, hay mucha gente peor que yo. Pero no dejo de sentirme mal por trabajar todo el tiempo y apenas salir del paso con deudas en el camino. Como que algo anda mal y no sé si soy yo o todo el país vive lo mismo.

Hace unos días, un amigo me comentó que entró a una página y vio los salarios promedio de los arquitectos en todo el mundo. El de México y el de India eran de los más bajos. Eso no me dio muchas esperanzas.

¿ustedes que opinan? ¿Es una situación generalizada por la mala economía del país o soy la peor administradora de mi tiempo y dinero? (aceptaré las críticas).

14.9.10

PORQUE HACE 200 AÑOS ALGUIEN DIJO MORIR ES NADA

Sin afán de arruinarle su amargura a nadie, y reconociendo que no hay nada que festejar de la cruda actualidad del país, debo recordarles que este 15 de Septiembre se conmemora algo que ocurrió hace doscientos años, no hoy.

Al leer la historia de hombres y mujeres como Josefa Ortiz de Domínguez o José María Morelos y Pavón, entiendo porque hoy más que nunca, en este período de incertidumbre y tibieza, debemos celebrar a aquellos que dieron su vida por una igualdad social que aún doscientos años después no tenemos. 

En este 2010, con un mal gobierno,  con un vecino que decidió pelear su guerra contra el narco en nuestro país, con políticas anti-inmigrantes racistas e inhumanas y finalmente, con una sociedad tristemente indiferente ante todo ésto (sí, nos quejamos, escribimos algunas cosas pero al final no somos capaces de hacer nada), es imperante recordar que hace doscientos años, hubo una facción del pueblo mexicano que decidió decir ya basta y con acciones y sacrificios logró librarse del yugo de otro mal gobierno. Y cien años después tuvo que volver a hacerlo.

Y puesto que las palabras de Morelos parecen igual de trascendentes hoy que entonces, aquí se las dejo:

Quiero que hagamos la declaración de que no hay otra nobleza que la de la virtud, el saber; el patriotismo y la caridad; que todos somos iguales pues del mismo origen procedemos; que no hay abolengo ni privilegios; que no es razonable, ni humano, ni debido, que haya esclavos, pues el color de la cara no cambia el del corazón ni el del pensamiento; que se eduque a los hijos del labrador y del barretero como a los del más rico hacendado y dueño de minas; que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que le escuche, le ampare y le defienda contra el fuerte y el arbitrario; que se declare que lo nuestro ya es nuestro y para provecho de nuestros hijos; que tengamos fe, una causa y una bandera bajo la cual todos juremos morir antes que ver nuestra tierra oprimida como lo está la hora, y que cuando ya sea libre, estemos siempre listos a defender con nuestra sangre toda esa libertad preciosa.


...Morir es nada cuando por la patria se muere.



Sería absurdo que nuestra condición actual impidiera conmemorar algo tan trascendente en nuestra historia que hoy que recobra tanto significado. Así que México, felicidades por el bicentenario de la Independencia y el centenario de nuestra Revolución. Y que cada que tu pueblo tenga que levantarse contra su gobierno, lo haga. Así tenga que ocurrir cada cien años.  

7.9.10

CUÍDATE, QUE YO TE CUIDARÉ

Me considero una persona extremadamente cuidadosa en cuanto a su seguridad personal. No me gusta exponerme. No voy a lugares considerados peligrosos en esta ciudad, no salgo sola de noche -nunca-, casi nunca traigo dinero y si traigo es lo suficiente para las cosas que tengo que hacer (a veces exagero en este punto), no tengo joyas, si veo a alguna persona que yo considere sospechosa trato de desviar mi camino y conozco algunos sitios de taxi seguros en los que se que puedo confiar.

En mi rutina diaria sé por donde ir y por donde no ir. Por lo demás, vivo muy tranquila y sin mayores preocupaciones. Nunca me ha pasado nada.

Sin embargo, el viernes pasado, saliendo de una reunión tempranera, como a eso de las 12 de medianoche, salí con Mulder y por no tomar un taxi en una zona muy iluminada y segura, decidimos caminar a la esquina y tomar un taxi afuera de una Wal-Mart que estaba a calle y media de ahí.

Lo malo es que cuando nos dimos cuenta, pasando la zona iluminada solo había oscuridad y  la manzana estaba más larga de lo que parecía. Vimos una van sobre la banqueta y yo sentí que la esquina no llegaba nunca. El problema fue que al pasar la van habían dos tipos mal encarados recargados en un poste, platicando. Aceleramos el paso y cuando casi los pasábamos de un portón un tercer tipo todavía de peor facha salió en su encuentro.

Ya un poco nerviosa le pedí a Mulder que acelerara el paso y le quité mi celular de la bolsa de la camisa. A unos diez pasos alcancé a ver un pequeño expendio de cerveza con algunas personas afuera. Y lo único que se me ocurrió fue ir hacia allá y esperar que no pasara nada.

De reojo, ví detrás del hombro de mi acompañante con la esperanza de ver a los tres tipos cada vez más lejos platicando todavía recargados en el poste donde los encontramos. Pero cual fue mi sorpresa al ver que los tres venían detrás nuestro y uno de ellos ya estaba a un paso de Mulder con una cara que espero no volver a ver nunca.

Marqué el teléfono de la casa de la fiesta y casi corrimos al expendio. Mientras me contestaban y pedía ayuda, los tres tipos se desviaron por un callejonzuelo de mala muerte que hay por ahí. No sé si fue porqué escucharon que pedí ayuda o porque vieron que en el dichoso expendio se encontraban varias personas.

Las 3 personas afuera de la tienda se quedaron viéndonos y viéndo a los tipos un poco sacados de onda. Mulder casi se avienta a la calle a parar al primer taxi que iba pasando por ahí mientras yo le decía a la anfitriona de la fiesta (sabrá Dios con que palabras) que ya no era necesario que mandara a nadie.

No pasó nada. Pero para bien o para mal estoy totalmente segura que venían a amedrentarnos. Al día siguiente a Mulder le sacaron su cartera en el metro (lo bueno es que sin dinero alguno). Ya no me siento tan tranquila. Llevo tres días con un nudo en el estómago. Quiero volver a confiar en las personas pero supongo que no será tan fácil.

Doy gracias a Dios porque solo fue un susto. Pero vaya susto.