Me considero una persona extremadamente cuidadosa en cuanto a su seguridad personal. No me gusta exponerme. No voy a lugares considerados peligrosos en esta ciudad, no salgo sola de noche -nunca-, casi nunca traigo dinero y si traigo es lo suficiente para las cosas que tengo que hacer (a veces exagero en este punto), no tengo joyas, si veo a alguna persona que yo considere sospechosa trato de desviar mi camino y conozco algunos sitios de taxi seguros en los que se que puedo confiar.
En mi rutina diaria sé por donde ir y por donde no ir. Por lo demás, vivo muy tranquila y sin mayores preocupaciones. Nunca me ha pasado nada.
Sin embargo, el viernes pasado, saliendo de una reunión tempranera, como a eso de las 12 de medianoche, salí con Mulder y por no tomar un taxi en una zona muy iluminada y segura, decidimos caminar a la esquina y tomar un taxi afuera de una Wal-Mart que estaba a calle y media de ahí.
Lo malo es que cuando nos dimos cuenta, pasando la zona iluminada solo había oscuridad y la manzana estaba más larga de lo que parecía. Vimos una van sobre la banqueta y yo sentí que la esquina no llegaba nunca. El problema fue que al pasar la van habían dos tipos mal encarados recargados en un poste, platicando. Aceleramos el paso y cuando casi los pasábamos de un portón un tercer tipo todavía de peor facha salió en su encuentro.
Ya un poco nerviosa le pedí a Mulder que acelerara el paso y le quité mi celular de la bolsa de la camisa. A unos diez pasos alcancé a ver un pequeño expendio de cerveza con algunas personas afuera. Y lo único que se me ocurrió fue ir hacia allá y esperar que no pasara nada.
De reojo, ví detrás del hombro de mi acompañante con la esperanza de ver a los tres tipos cada vez más lejos platicando todavía recargados en el poste donde los encontramos. Pero cual fue mi sorpresa al ver que los tres venían detrás nuestro y uno de ellos ya estaba a un paso de Mulder con una cara que espero no volver a ver nunca.
Marqué el teléfono de la casa de la fiesta y casi corrimos al expendio. Mientras me contestaban y pedía ayuda, los tres tipos se desviaron por un callejonzuelo de mala muerte que hay por ahí. No sé si fue porqué escucharon que pedí ayuda o porque vieron que en el dichoso expendio se encontraban varias personas.
Las 3 personas afuera de la tienda se quedaron viéndonos y viéndo a los tipos un poco sacados de onda. Mulder casi se avienta a la calle a parar al primer taxi que iba pasando por ahí mientras yo le decía a la anfitriona de la fiesta (sabrá Dios con que palabras) que ya no era necesario que mandara a nadie.
No pasó nada. Pero para bien o para mal estoy totalmente segura que venían a amedrentarnos. Al día siguiente a Mulder le sacaron su cartera en el metro (lo bueno es que sin dinero alguno). Ya no me siento tan tranquila. Llevo tres días con un nudo en el estómago. Quiero volver a confiar en las personas pero supongo que no será tan fácil.
Doy gracias a Dios porque solo fue un susto. Pero vaya susto.