A medida de que crecemos y maduramos (o creémos que maduramos) buscamos una cierta independencia de nuestra familia y en particular de nuestros padres. Sabemos que lo que hacen es porque ellos creen que es lo correcto pero dejamos de estar de acuerdo en todo lo que dicen.
Es decir, tenemos toda su formación moral y apreciativa pero empezamos a tomar nuestro propio camino.
En ese camino puede estar el vivir solos, romper con ciertos prejuicios y crear nuestros propios paradigmas.
Pero el camino no es fácil, el desprendimiento del cordón umbilical va más allá de un mero acto físico a la hora de nacer. Hay un estira y afloja (a menudo inconsciente) entre nuestras madres y uno y a veces como hijo es difícil deslindarse de las ataduras emocionales que aunque en ocasiones son frustrantes, en muchas otras son sumamente satisfactorias:
Salvo tristes excepciones, nuestra madres esta siempre ahí para escucharnos, aconsejarnos, entendernos, apoyarnos y es capaz de hacer cualquier cosa por un hijo. El caso de los padres es similar: Hombres duros que se derriten porque su "pequeño" dio el primer paso o se tituló de maestría.
Es por ello que cuando no estamos de acuerdo con algo que nuestros padres hicieron y que nos afecta directamente, entramos en un dilema emocional: No te gusta que quieran seguir rigiendo tu vida y reclamas tu territorio personal -en particular si ese territorio ya lo compartes con una pareja- pero te cuesta mucho hacerles entender que ya tienes tus propias ideas y que necesitas que den un paso atrás o que, cuando se trate de tus cosas, esperas que primero te pidan su opinión y no quieran decidir por ti como si tuvieras 3 años.
Este post va dedicado a todos ustedes, hijos promedio, de padres buenos, que a veces se sienten entre la espada y la pared y en realidad no pueden hacer mucho. Los padres son como son.
Brindo por todos nosotros, que así como nuestros padres aguantaron todos los portazos de nuestra adolescencia y más, ahora de vez en cuando, tenemos que pagar los platos rotos.
¡Salud!
4 opina(n):
creo q el grado de tolerancia hacia los padres es inigualable...ni siquiera con los hermanos podemos aguantar tantas cosas...al final del día podemos estar molestos con ellos pero nunca podemos dejar de perdonarlo...
Y definitivamente somos más blandos con ellos, jeje... Al menos yo :P
¡pero nuestros padres son bien buena onda!
aww
como los papis ninguno :)
SALUD!;D
p.s. tus papis son re chilos... en especial tu ma:) que es mi ma segunda:D
La verdad si... Y me tocaron unos papás que nacieron para ser padres:
Mi má es mi motivadora No.1 y mi father es la persona que más cosas me ha enseñado en la vida. :D
Y tu igual primix: ¡Padres geniales!
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