15.5.11

MUSEO SOUMAYA


A finales de Marzo de este año, el nuevo Museo Soumaya de Carlos Slim abrió sus puertas en la zona de Polanco, en la Ciudad de México. La sorprendente envolvente diseñada por el arquitecto mexicano Fernando Romero, cautivó a un público reticente, dudoso de que los nexos entre dueño-diseñador fueran más importantes que el mismo resultado. Otros críticos lo han declarado un potencial hito contemporáneo de la ciudad, dentro una metrópoli que destaca ampliamente por sus monumentos históricos más no por sus aportaciones posmodernas.


Hace unas semanas pude visitarlo y éstas son mis reflexiones:

El nuevo Museo Soumaya sorprende en su exterior pero decepciona en varios detalles de su interior. Fernando Romero logró una envolvente espectacular que llama la atención de cuanto transeúnte pasa por enfrente, pero la ingresar el espacio interior parece como si todo el impacto logrado por estética exterior desapareciera por completo. Algo que Frank Ghery superó en el Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles, conjugando una envolvente icónica con un teatro grandioso.

En el museo Soumaya, a pesar de haber sido inaugurado hace algunas semanas, se sigue trabajando en obras in situ (como el traslado de un mural de mosaicos de Diego Rivera al vestíbulo principal) y sus jardines tampoco han sido concluídos.  

La colección, esta encabezada algunas piezas son notables, como la ya muy reconocida colección de Rodin de Slim, parece lucir menos que en su anterior sede -Plaza Loreto-. Aunque se encuentra en la cumbre del museo, parece diluirse rodeada de un aura más blanca que el propio mármol con que algunas fueron realizadas y colocadas en bases que desmerecen la altura de su ejecución. Aún así el público las busca y reconoce pero el disfrute esta lejos de compararse con el Pabellón Richelieu, la sala del Louvre de esculturas francesas.



Las circulaciones internas y periféricas, incluyendo las rampas que supuestamente emulan al Wright del Guggenheim de NY, son confusas y arquitectónicamente poco atractivas. En lo que se refiere a la funcionalidad del edificio, solo hay un elevador funcionando y éste tiene los números de los pisos desfasados del plan arquitectónico. Es decir, si uno quiere ir al piso 2 tiene que poner 3 y así sucesivamente, lo cual causa confusión en los visitantes.

Para concluir, la museografía es deficiente y en ocasiones nula. Sorprende que las técnicas expositivas sean de menor calibre que las de su anterior sede, y se encuentren muy por debajo de otros museos mexicanos menores como la Casa de Allende -en San Miguel de Allende, Guanajuato- o el Museo Regional de Querétaro, los cuales no solo se dedican a preservar ciertos aspectos artísticos y culturales sino a despertar el interés del público hacia ellos. Ésto me parece una deficiencia no solo del diseñador sino de los curadores a cargo del museo y de la directiva del mismo, quienes parecen haber elegido abrir un espacio inconcluso en la fecha establecida en lugar de concluirlo al cien por ciento fuera de tiempo. 

Artísticamente puede mejorar muchísimo si la curaduría se afina y el diseño de interiores aparece. Arquitectónicamente, recuerda a un huevo Fabergé: Precioso en su exterior pero vacío en su interior. 

2 opina(n):

mulder x... dijo...

totalmente de acuerdo,en el exterior impactante, el interior no tanto.. :) ...son las ventajas de ser el yerno de Slim...recursos inagotables...

SIBLMX dijo...

Hola Alejandra, desde la inauguración (en la que estuve presente) tuve esta misma opinión, hasta me atreví a decir que era un estacionamiento con obra de arte regada, prefería totalmente la estética que se generaba en su antigua sede. Todo lo que dices es correcto, paso a paso confirmo tu opinión.