En esta época en que el cine de hollywood parece tener que ser adaptado de la televisión, un libro, una revista, una novela gráfica o… otra película. Me pongo a pensar en esas personas detrás de cámaras que se llevan la tarea de adaptar una idea y convertirla en un filme.
Empecemos diciendo que adaptar, no es tarea fácil. Y adaptar comics ha sido una tarea por demás difícil para los guionistas que, comúnmente, son vapuleados por los seguidores, quienes se quejan de que la versión cinematográfica dista mucho que desear de lo que ellos esperaba. Los libros llevados a la pantalla grande cargan con historia similares.
A partir de ello tanto autores como adaptadores salen a la defensa de las transiciones del arte explicando que ni un libro ni una historieta son lo mismo que una película. Y hay algo de razón en ello. Las tres representaciones visuales son distintas y aportan distintos elementos al público, mismos que se traducen en distintas intensidades para quien los percibe.
El libro narrativo quizá es el que más fomente la imaginación del lector interpretando, según su propio universo mental, los eventos que ocurren, las cosas que aparecen y los lugares descritos ahí; permitiéndonos crear mundos que conviven entre la destreza del escritor y la capacidad de apreciación del lector.
El cómic es una abstracción visual; algo así como el punto intermedio entre una pintura o una fotografía y lo cinético. Nos muestra imágenes fijas pero que simulan movimiento y en general, encuentran mayor éxito entre más color y dimensión aportan. De ahí que muchos de los superhéroes más famosos lleven colores primarios como el rojo, el azul y el amarillo.
El cine, ya no necesita abstraer los movimientos, por el contrario, debe mostrarlos e intensificarlos cuando el personaje lo requiere. Pero el uso del color y la luz se vuelve complejo. La profundidad toma otro contexto y las tomas permiten una variedad de opciones y perspectivas simultáneas que ni el libro ni el cómic ofrecen. Por el contrario, tienen la desventaja del tiempo, pues en un promedio de dos horas, el espectador debe comprender una historia que quizá leyó en semanas o en el caso de los cómics, en años.
Una tarea nada fácil...
Pero no imposible. Hay varios casos de éxito. El primero que viene a mi mente es 300. Basado en la Batalla de las Termópilas, Frank Miller escribió una impresionante novela gráfica que engrandecía los hechos ocurridos ahí, acompañados de una estética impresionante que en 2006 Zack Snyder llevaría al cine con rotundo éxito.
De igual manera, les recomiendo Adaptation, una película de 2002 escrita por Charlie Kaufman; quien narra la complicada tarea de un guionista por llevar a la pantalla grande un bestseller. Actúan Nicholas Cage, Meryl Streep y Chris Cooper.
Luego vienen los extraordinarios logros de Chris Nolan frente a la nueva saga de Batman, y la sorpresa que dió Matthew Vaughn con la precuela X-Men: First Class, de la que hablaré en el próximo post.
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A ustedes, ¿qué adaptación libro/cómic/novela gráfica llevada al cine les ha gustado más?



3 opina(n):
Pues comienzo con la clásica: El Padrino, después sería Naranja Mecánica y terminaría con Watchmen. MEnción honorifica a Los hombres que no amaban a las mujeres, pero esa es a título personal, porque me hice fan de los libros.
Saludos!!
adaptación libro favorito; El Padrino...
Cómic;Batman de Nolan...
Novela gráfica;Watchmen (los antiheroes más geniales)...
Concuerdo con ambos. Que buenas menciones. Igual yo, de las novelas gráficas, Watchmen es mi favorita.
Pero El Padrino es "EL PADRINO". Hay incluso quienes afirman que la versión cinematográfica logró superar los textos de Mario Puzo, pero bueno, el de la idea original tiene su mérito.
Y respecto Los hombres que no amaban a las mujeres: Me encantó la versión sueca pero no he leído los libros así que confío en tu palabra Erik.
¡Saludos, chicos!
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