Debo reconocer algo que he descubierto recientemente: Soy de esas cinéfilas que ven cuanta película basada en cómics aparece. Así que no debe extrañarles que haya visto las cuatro películas relacionadas con los hombres X que salieron antes que ésta. En 2000 que salió la primera, me pareció genial, la dos más o menos, la tres tirándole a mala y sobre la de Wolverine, solo diré que a pesar de que soy fan de Hugh Jackman, fue, inconscientemente, muy olvidable.
Hay quienes conocen bien el cómic, pero muchos miembros de la generación X, como yo, vimos por primera vez a los X-men en televisión. Es por ello que tengo más referencias televisivas que escritas sobre ellos. Algunas de ellas, como el personaje de Beast (Bestia), estan muy hiladas a mi memoria.
Así que la precuela, recién estrenada, la fui a ver porque a) como les mencioné parece que corro a ver todo este tipo de filmes, y b) Porque aparece James McAvoy (a quien admiro desde que actuó en Atonment al lado de Keira Knightley) como protagonista.
Los primeros posters me sorprendieron por el tipo de actores que habían sido incluidos en el cast: Parecía que la saga había avanzado al siguiente nivel con actores del nivel de Kevin Bacon y Michael Fassbender, así como la recién nominada al Oscar Jeniffer Lawrence en el papel de Mystique (si no la conocen, no se pierdan la oportunidad de verla en Winter's Bone).
Pero la prueba de fuego inicia, una vez que estas sentado en la butaca y las luces se apagan. En dos horas sabrás si se trata de una buena película o no, así de simple…
Aquí ocurre, que desde los primeros minutos uno logra adentrarse al génesis de Magneto y puede sentir su rabia e impotencia (resultado de lo que le ha tocado vivir) en quizá la mejor escena de Kevin Bacon en este film. Después viene el desarrollo de Charles Xavier paralelo al de Raven y una cadena de mutantes tan asombrosa como divertida. Pero lo mejor viene cuando los dos protagonistas, Magneto y el Profesor Xavier comparten escena y poco a poco, causalmente, se forma amistad que marcará el resto de sus vidas.
Ambientado en la época de la crisis de misiles en Cuba, el guión de la película es muy bueno. Lo que ayuda a que la dirección de arte y el diseño de producción, nos muestren una ambientación memorable de este período pues como pocas veces se ha visto, no se retrata a la clase trabajadora, sino a las altas esferas gubernamentales y políticas de los Estados Unidos, es decir, al glamour de los años 60.
Desde un principio Stan Lee abordó temas como el prejuicio y el racismo en la historieta; y aunque han sido hilos conductores en todas las filmes de X-men, se siente que en ésta, el guión permitió abordarlos con mayor profundidad y pudo hilarlos no solo con las otras películas sino con algunos de sus personajes más emblemáticos.
Aunque no se extraña a nadie, hay dos cameos que nos hacen sentir que esta precuela no es simplemente un reboot de la saga, sino un origen que busca conectarse con todo lo que ya hemos visto y darle coherencia.
El desarrollo del personaje de Raven (posteriormente Mystique) me pareció bellísimo. Con todos esos matices de una joven madurando, cambiando y sintiéndose incomprendida por ser diferente hasta encontrar su lugar en el mundo. Con el perdón de Rebecca Romijn, solo Jennifer Lawrence podía darle a este personaje los tonos que requería.
La parte débil es, desafortunadamente, el propio personaje de Sebastian Shaw (Bacon) y el de Emma Frost, interpretado por January Jones, a quien preferimos ver en la serie Mad Men que en este papel tan superficial (aunque en belleza no hay quien le gane). Es un desperdicio que contando con buenos actores encarnando a los villanos, éstos no gocen de la profundidad que se les da a nuestros héroes. Esperemos que el personaje de January crezca en la continuación de la historia.
Y otro punto flaco, para los fans de la ciencia ficción, son los efectos visuales, que aunque a mi no me parecieron tan terribles, tampoco son tan notables como los de otras cintas de esta índole. A ésto, sumemos que los creadores prefirieron darle mayor cabida a los diálogos que a la acción.
Lo mejor, es que cualquiera puede verla sin haber visto las demás y no se sentirá perdido. Pero hay que reconocer que el género es más gratificante para quienes nos gusta la ficción que para los más racionales.
Desde el punto de vista estético, me parece la más elegante de todas y la mejor cuidada. Definitivamente el director Matthew Vaughn le aportó frescura y un nuevo nivel que no se había manejado hasta ahora; mientras Bryan Synger parece funcionar mejor en el papel de productor donde pudo controlar el aspecto general de la película mientras Vaughn sacaba lo mejor de los actores.
Es una película de génesis donde entendemos los motivos inherentes a cada miembro de los hombres X, así como su desarrollo dentro de la nueva agrupación. No hay blancos ni negros. Solo seres que buscan encajar en un mundo en donde la ignorancia sigue un paso adelante.






2 opina(n):
muy buena reseña..en esta película aparece mejores actuaciones que las anteriores y fue buena la apuesta por ello en lugar de los efectos especiales...tanto la 3a como Wolverine precisamente al abusar de los efectos fueron frívolas y superficiales...
McAvoy,Lawrence y Fassbender (recuerdenlo en Iglorious Bastards como un espia inglés con perfecto acento alemán) lograron darle la profundidad necesaria y que esta precuela como el Batman de Nolan auguren refrescar la franquicia...
Sí, ojalá siga así la franquicia (si la continúan).
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