Contiene muchos spoilers y léxico potteriano.
El jueves 14 de Julio, fue el día en que
Harry Potter llegaría a la salas de cines por última vez. Las expectativas eran altas… Había llegado la hora de tomar nuestro lugar en la butaca y esperar los resultados en tercera dimensión.
En el séptimo libro,
J.K. Rowling logró superarse con creces como escritora y su arco narrativo logró su clímax, no al centro de la saga, sino al final. Definitivamente
Harry Potter y las Reliquias de la Muerte es el libro que cierra el ciclo; donde todo aquello que alguna vez leímos cobra sentido, donde el círculo se completa y ningún cabo suelto es dejado a la imaginación: El complejo mundo de Rowling no carece de lógica ni de profundidad.
Así que lo único que nos quedaba por ver, era si Warner sería capaz de llevar a buen fin la saga literaria que marcará a nuestra generación como en su momento lo hiciera Star Wars.
La tarea de cerrar la franquicia -con ocho filmes-, parecía titánica. Particularmente con las constantes críticas de los fans quienes continuamente han reclamado la ausencia de grandes porciones de las subtramas de la historia Potteriana.
Para llegar a un buen cierre, el libro final fue dividido en dos películas. La primera es una road trip movie dedicada a mostrar dos cosas: El creciente poderío adquirido por el mal, encabezado por Voldemort, y la fuerza irrevocable de la amistad que comparten Ron, Harry y Hermione. Amistad que pese a duras pruebas, sale victoriosa en un panorama de oscuridad y tristeza.
En el camino sabemos que de los siete horrocruxes que Voldemort formó con pedazos de su alma, ya se han destruído tres: El diario de Tom Riddle (HP 2), el anillo de Marvolo Gaunt (HP 6) y el guardapelo de Slytherin (HP 7). El camino ha sido largo y tortuoso, y el tiempo que queda antes de enfrentar a las fuerzas del mal es poco.
El valor de la pluma de Rowling radica en la valentía con la que enfrenta el final de los personajes más relevantes en la trama: Muchos caen, otros son revalorados y otros más, inesperadamente se crecen ante la adversidad.
La película retoma el momento posterior a la muerte de Dobby, cuando Harry decide entrevistarse con Griphook y con Ollivander para continuar su búsqueda de
Horrocruxes.
A partir de ahí seremos cómplices de un trepidante viaje dentro de las grutas de Gringotts, el banco mágico dentro de Diagon Alley. Es ahí apreciamos una pequeña pero relevante actuación de
Helena Bonham Carter (Bellatrix) como Hermione Granger. Es una pena que su interpretación haya sido tan breve ya que su calidad actoral sobrepasa a muchos actores dentro de la saga.
Es camino al cuarto horrocrux, donde además de ver -una vez más- impresa la creatividad de la escritora, también podemos ver la buena calidad de la técnica 3D aplicada a este filme: El descenso a la cámara de Bellatrix Lestrange parece un auténtico paseo en montaña rusa.

Una vez que salen triunfantes del banco, montados en un dragón y con la copa perteneciente a Helga Hufflepuff (que contiene el cuarto Horrocrux), llegará la hora de volver a Hogwarts vía el pequeño poblado de Hogsmeade. Ahí conocerán a Aberforth, el hermano
prácticamente desconocido de Dumbledore. Es una lastima que, en aras de mantener un ritmo constante en ambas películas (las dos partes de las Reliquias de la muerte), se hayan omitido muchos detalles interesantes de la vida de
Albus Dumbledore, el mentor de Harry; quien al final del día era un ser humano imperfecto. Había sido un joven ambicioso pero gracias a su inteligencia posteriormente se convirtió en uno de los magos más justos y poderosos del mundo mágico. Y quien siempre buscó el bien común sobre el bien de unos cuantos. La historia de su familia no es menos interesante: Su padre, había estado preso por atacar a unos muggles en defensa de su hija menor, Arianna, quien años más tarde fallecería accidentalmente a causa de un pelea entre sus dos hermanos.
Aún con tantas omisiones, es un placer ver a Ciaran Hinds en el papel del hermano anónimo de Dumbledore para entender quien estaba detrás del espejo que Harry tenía y en el que creía ver a su antiguo profesor, cuando realmente observaba a su muy parecido hermano. La importancia de este personaje debe leerse en retrospectiva: El dueño de Cabeza de Puerco, el pub local, es quien aloja algunas reuniones secretas, es quien envía a Dobby con Harry cuando éste pide ayuda a través del espejo, también ayuda constantemente a Neville y la resistencia -formada por alumnos ex-integrantes del Ejército de Dumbledore-. Y finalmente, es quien deja entrar a los tres protagonistas de vuelta a Howgarts, mediante uno pasadizo secreto que conecta la escuela a su local. Aberforth es un personaje complejo en la literatura de Rowling ya que aún cuando tuvo fuertes diferencias con su hermano mayor, siempre fue consciente de la importancia de vencer a Voldemort sobre cualquier rivalidad fraternal que hubiera tenido. Es por ello que cerca del cierre, lo vemos unirse a las fuerzas que defienden el castillo durante la batalla final.
Después viene la escena que definirá el futuro de Ron y Hermione, cuando deciden que ellos destruirán la copa con uno de los colmillos del Basilisco que alguna vez Harry mató en la cámara de los secretos. Se aprovecha el momento para que llegue uno de los sucesos que más anticipación provocó entre los fanáticos: El beso entre Hermione y Ron. No estoy muy segura de si las expectativas fueron superadas. En mi opinión personal el evento requería un poco más de tiempo pero supongo que es complicado estar en peligro de muerte y al mismo tiempo tener tiempo para confirmar tu amor ante la persona que más has querido en los últimos años. Así que, gracias a una pequeña reubicación en el arco temporal del filme, es un momento agridulce bien logrado en uno de los pocos momentos en que ellos dos estan a solas.
Entre la rebelión de alumnos que toma la escuela y la inexplicable huída de Snape, Harry, Ron y Hermione irán por el quinto Horrocrux, la diadema de Ravenclaw. Y en un remolino de acción Draco y sus secuaces irán tras ellos con finales fatídicos, particularmente para Crabbe, quien cae al fuego que el mismo provocó y muere. Pero este momento es importante para el personaje de Draco Malfoy, quien por segunda ocasión, tiene oportunidad de matar a Potter y no lo hace (la primera es en el filme anterior, cuando su papá y Bellatrix le exigen que identifique a Harry y el finge no estar seguro para no entregarlo).
Después se descubrirá que Nagini es el sexto horrocrux pero en medio de tal revelación, Harry, Ron y Hermione son testigos de como Snape muere en manos de Voldemort, quien, segado por su poder, lo deja desfallecer solo.
Aquí sin duda, se logra dar una pausa radical a la acción del filme para ver como Severus Snape muere al lado de Harry Potter mientras derrama sus últimas lágrimas y le pide a éste que vea dentro de él.
Muchos hemos leído el libro, así que sabíamos la importancia de la historia de Snape, la cual por fin es revelada una vez que Harry vacía sus recuerdos en el pensadero de Dumbledore. Y el clímax del personaje llega a su más álgido momento cuando por fin, frente a nuestros ojos, vemos el sufrimiento y sacrificio de casi toda una vida ante el amor sublime que sentía por la mamá de Harry, Lily Potter.

La historia de Snape (mucho más detallada en el libro), resume una bella pero no correspondida historia de amor, en la que él, al sentirse rechazado, desvía su camino hacia el lado oscuro, pero más tarde hará todo por salvar a su amada y, cuando ya es demasiado tarde, trabajará al servicio de Dumbledore para servir de espía encubierto y sobre todo, para proteger al único hijo del amor de su vida: Harry Potter. Y es dentro de sus recuerdos que nuestro protagonista entenderá que Snape fue siempre fiel a su palabra y que en incontables ocasiones lo protegió sin que él siquiera pudiera imaginarlo. El golpe mortal se da, cuando Harry, sorprendido, escucha de la propia voz de su maestro, que el último horrocrux es él mismo y que la única manera de vencer a Voldemort es sacrificándose.
Vaya vuelta de tuerca. Aun para quienes siempre creímos que detrás del enojón de Snape había un motivo. Me gustó sentir, que a pesar de que había llorado al leer ésta historia, este momento era trascendental en la película. Todo el mundo en silencio. Nudo en la garganta.
Alan Rickman se lleva la escena cuando Dumbledore, al ver el
patronus de Snape (una cierva) le pregunta sí todavía sigue enamorado de Lily, a lo que responde con un rotundo
Siempre.
Desde un principio sospeché que Snape era bueno detrás de su dura fachada, pero cuando conocí su historia sentí tanta empatía con lo que le ocurre y después, tristeza por su final, tan injusto como valiente. Es sin duda, el personaje más complejo de la saga y el único que sacrifica todo lo que le queda por amor hacía una persona que hace años ha muerto. Mi favorito.
Para cuando Harry Potter decide irrevocablemente entregarse y morir, muchos se han adelantado. Falló transmitir con mayor fuerza en pantalla el sentimiento de pérdida que se experimenta al leer que Fred Weasley a muerto, mientras su hermano gemelo George corre a abrazarlo. Igual vemos que Remus Lupin (el último de los merodeadores) y su esposa Tonks han fallecido. También esta Lavender Brown e incontables víctimas de los mortífagos esparcidas a lo largo de todos los corredores de Hogwarts. Una guerra sin tregua.
No tiene caso que relate a detalle todo lo que ocurre en la batalla final, pero cabe aclarar que me sentí sumamente complacida con la estética producida una vez que Harry muere y se encuentra en una especie de limbo. Y después el regreso.
De igual forma, esperaba con ansia el momento en que Neville desenfundara la espada de Gryffindor y matara a Nagini de un solo trazo. Memorable. Longbottom resulta ser un joven determinado y quien, al igual que Dumbledore, entendía que la lucha debía continuar: Con o sin Potter el mal debía ser vencido y ellos debían enfrentarlo.
Varios momentos me produjeron un nudo en la garganta y aguaron mis ojos. Uno quisiera que la Orden del Fénix permaneciera intacta al final pero muchos se sacrificaron en el camino. Primero James y Lily Potter, más tarde Sirius, posteriormente Dumbledore, y en la batalla final Fred Weasley, Remus Lupin, Tonks y el héroe incomprendido Severus Snape.
Otro episodio imborrable de la película es cuando Molly Weasley le dice a Bellatrix: Not my daughter, you bitch! (!no mi hija, perra!) cuando ésta intentaba atacar a Ginny. Para asi acabar con ella para siempre. Aplausos para Helena Bonham Carter quien llevó a pie juntillas eso de odiar a muerte al personaje que interpretaba. Todos nos sentimos satisfechos cuando su cuerpo se deshizo en cenizas y desapareció.
Otra cosa que agradecí mucho, y también me emocionó, es notar muchos de los diálogos escritos por Rowling, llevados a la pantalla textualmente. Quizá de los ocho largometrajes sea el más fiel a las palabras de la escritora.
Después vendrá la pelea final de Harry contra Voldemort. Los siete horrocruxes han sido eliminados, uno a uno desde el principio (el diario, el anillo, el guardapelo, la copa, la diadema, Harry y Nagini). Ya no hay nada que impida a Potter luchar equitativamente contra su némesis. Solo alguien de la talla de
Ralph Fiennes podría imprimirle rigor al villano más temido dentro y fuera del libro. Finalmente la maldición asesina rebota sobre Voldemort y éste muere.
Solo hay un pequeño momento después en que los tres protagonistas, Harry, Ron, y Hermione; se reúnen a observar el recuento de los daños. Ahí el primero romperá la varita de Saúco (definiendo una vez más su desinterés por el poder y su honestidad), y se leerá entre líneas el hecho de que alguna vez Harry poseyó las tres reliquias de la muerte y las rechazo. Hogwarts, el personaje silencioso pero significativo esta en ruinas pero comienza a ser reconstruído.
Hora de respirar hondo y empezar a vivir la vida.
Me quedaré con muchos momentos irrevocables en mi memoria gracias a esta saga, tanto escrita como filmada. Gracias a todos los que lo hicieron posible. Será sin duda la historia de nuestra generación.
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Del epílogo no hay mucho que decir. Ha causado controversia ver a los protagonistas disfrazados de treintañeros tardíos que honestamente, parecen cuarentones-cara-de-niños, mal vestidos de los años ochenta. El asunto no es que tan convincente se ve la escena, sino la importancia de la misma: Rowling, a mi entender, quería cerrar el ciclo donde inició y demostrar que la vida de nuestros héroes había sido feliz y placentera (al menos por 19 años). Que habían podido formar a su familia mientras revivian sus mejores y mas inocentes momentos a la hora de despedir a sus hijos en el Expreso a Hogwarts.
Un nudo en la garganta cuando Harry le dice a su hijo algo así:
-Albus Severus, llevas el nombre de dos directores de Howgarts. Uno de ellos era de Slytherin, y seguramente era el hombre más valiente del mundo.